El maltrato hacia la pareja puede ocurrir en cualquier momento desde la primera cita o hasta transcurridos varios años de relación pero su diferencia ante otros tipos de violencia es el proceso de socialización y adquisidor de roles de género en los jóvenes, mismo que determinan el dominio como comportamiento masculino y sumisión como femenino, sumados a la idealización del “amor romántico”, que todo lo supera y lo perdona. Entre novios los golpes no son la manifestación ordinaria de la violencia, pero en el ámbito del juego son comunes y eso lleva a que su gravedad parezca mínima. Por otro lado, es relativamente frecuente que los agresores muestren arrepentimiento e intenten compensar a su pareja tras un episodio de conflicto. Esto contribuye a confundí a la víctima, y a reforzar su permanencia en la relación, haciéndole creer que la situación puede mejorar si pone mayor empeño. Sin embargo, es muy probable que se produzcan nuevas agresiones. De esta forma, se establecería lo que Walker (1984) denominó ciclo de la violencia. Para poder terminar una relación amorosa lo primero que se necesita es tener una percepción clara de cuál es la situación que se está viviendo y cuáles son las consecuencias de mantener el compromiso. Sin embargo, algunas agresiones se dan a edades tan tempranas que las victimas carecen de la experiencia o de la información que les permitiría realizar una valoración adecuada de lo que sucede. Así mismo pueden indicarse de forma sutil o ser justificadas por el agresor de tal forma que la víctima se sienta desorientada. Sin información que les permita comprender la gravedad de la situación que viven, las victimas pueden resolver sus propias diferencias convenciéndose de que están muy enamoradas o enamorados y de que serán capaces de perdonar a sus parejas tras sufrir las primeras agresiones. La violencia suele instalarse en las relaciones de forma gradual. En muchos casos, no se manifiesta hasta que se inicia la convivencia. Sin embargo, antes de que esto ocurra pueden producirse algunos indicios que deberían alertar a los que comienzan una nueva relación.
Somos estudiantes de psicología de la Universidad Ricardo Palma, hemos elaborado el presente blog para que parejas jóvenes logren establecer relaciones afectivas saludables, y así contribuir con la disminución de violencia en nuestro país y evitar agresiones tanto físicas como verbales, ya sea de hombre a mujer o de mujer a hombre.
miércoles, 21 de octubre de 2015
El perdón que llega disfrazado de violencia
El maltrato hacia la pareja puede ocurrir en cualquier momento desde la primera cita o hasta transcurridos varios años de relación pero su diferencia ante otros tipos de violencia es el proceso de socialización y adquisidor de roles de género en los jóvenes, mismo que determinan el dominio como comportamiento masculino y sumisión como femenino, sumados a la idealización del “amor romántico”, que todo lo supera y lo perdona. Entre novios los golpes no son la manifestación ordinaria de la violencia, pero en el ámbito del juego son comunes y eso lleva a que su gravedad parezca mínima. Por otro lado, es relativamente frecuente que los agresores muestren arrepentimiento e intenten compensar a su pareja tras un episodio de conflicto. Esto contribuye a confundí a la víctima, y a reforzar su permanencia en la relación, haciéndole creer que la situación puede mejorar si pone mayor empeño. Sin embargo, es muy probable que se produzcan nuevas agresiones. De esta forma, se establecería lo que Walker (1984) denominó ciclo de la violencia. Para poder terminar una relación amorosa lo primero que se necesita es tener una percepción clara de cuál es la situación que se está viviendo y cuáles son las consecuencias de mantener el compromiso. Sin embargo, algunas agresiones se dan a edades tan tempranas que las victimas carecen de la experiencia o de la información que les permitiría realizar una valoración adecuada de lo que sucede. Así mismo pueden indicarse de forma sutil o ser justificadas por el agresor de tal forma que la víctima se sienta desorientada. Sin información que les permita comprender la gravedad de la situación que viven, las victimas pueden resolver sus propias diferencias convenciéndose de que están muy enamoradas o enamorados y de que serán capaces de perdonar a sus parejas tras sufrir las primeras agresiones. La violencia suele instalarse en las relaciones de forma gradual. En muchos casos, no se manifiesta hasta que se inicia la convivencia. Sin embargo, antes de que esto ocurra pueden producirse algunos indicios que deberían alertar a los que comienzan una nueva relación.
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